Una vida misteriosa y fría…
Nunca me había sentido tan raro, generalmente, tomo una hoja de papel o me siento a la computadora y comienza mi cabeza a entrelazar palabras que resultan al final de la hoja todo un magno escrito, como varios de mis profesores y amigos letrados han resuelto llamarlos. Pero hoy, que quiero y siento las ganas de escribir he arrojado al cesto de basura una y otra hoja, he enviado a la carpeta recicladora del ordenador muchas de las cosas tan vagamente escritas, que no se parecen en nada a mi estilo conflictivo y critico; me siento tan desesperado que ni los poemas que enamoran con solo degustarlos, que para mí son fáciles las ganas de escribir surgen. Me muero no se que hacer, al no poder escribir; sólo trato de refugiarme en mi lectura, tomo entre mis manos varios libros, abro el prologo, carajo, aún no surge esa pasión por leerlos, que pasa es simplemente el prologo, ¿por qué no puedo pasar de la introducción? Esa no es mi forma de leer ¿A dónde se fue ese que podía leer y escribir sin parar con pasión desenfrenada?
Cuando estaba pequeño siempre tuve miedo a una cosa en especial, aunque alguno no le dieran importancia, para mí, si que la tenía. Le preguntaba a mi psicóloga en ese entonces que podría pasarme si en determinado caso perdiera la memoria, si ya no pudiera recordar nada, ni a nadie. Si todos los recuerdos y lo aprendido desapareciera sin ninguna explicación, sin dejar rastro ni huella. Simplemente, desaparece para que nunca regresar. Se diluye para que nunca haya esperanza alguna de volverla a crear. Era tanto mi temor que hoy día es lo único que me eriza el cabello, que me deja la piel en tono gallina; aunque me da pena confesarlo, es la verdad, se que hoy no se me ha ido, y este dolor de cabeza es un factor predeterminado de mi estresante vida. La magia sigue estando tan sólo hoy se apago la chispa que siempre estaba dispuesta a alumbrar sin parar, tengo que recargarla aunque no se como pienso que siendo sincero lo voy a lograr.
Nunca me he detenido a sentir nada, dándole mínima y desapercibida importancia a tal situación. Mi excusa preferida para evadir el amor, fue determinarla como la más grande bobada inventada para hacerle perder tiempo al hombre. La he identificado como la utopía del mono desnudo esa que es irrealizable, pues sólo esta en manos de papá Dios, determinado como el único que lo puede lograr, el único al que ella le rinde honor y se postra a sus pies. Miraba siempre, allí estaban mis compañeros con los que no me la llevaba bien, y eso es de enmarcar. Ellos perdían el tiempo esperando que las mujeres les pusieran atención, mientras yo, como iceberg en el fondo del mar, esperaba tranquilo sin tropezar. Tal vez ese fue mi error, esperar y sin pensarlo enamoraba mujeres, no se porque pero cuando tú no quieres, ellas, sí que se están haciendo ilusiones contigo y te buscan, como si fueras un trofeo, aquel que es difícil alcanzar, pero si sabes que lo tienes ya no pides más, sabes se que con el culmina tu búsqueda. Tú cierras todo, pones defensas por doquier para que nadie se te acerque, no quieres problemas, ninguna chica te dura porque ninguna da la talla, siempre infiltradas como sabandijas en un mundo irreal de la superficialidad, te cierras porque no conoces una sincera, que te haga si quiera pensar en la posibilidad de amar. A muchas vi llorar y sin que me diera la más mínima impresión, solo podía extender una enorme risotada que las hacia sentir mal. Mi personalidad compleja y rara hacia pensar en un ser sin corazón al que únicamente le importaba su memoria, a esa si que se podría deducir que la amaba. Que le vamos a hacer si eso era lo principal, lo que nunca dejaría el primer lugar. Talvez ese era el miedo, verse en tres espadas, perderla seria la mayor puñalada.
Un escrito enredado, me he dado cuenta, es una anarquía y calcinación al buen escritor que he sido. No importa este es un escrito real que muestra la lapida de terror que he sido y que mi tumba ha ardido pero de rencor y humillación. Comparando una y otra vez los coeficientes intelectuales, pero nunca pensando y gastándole tiempo a decifrar que muchos sufrían a grito entero y voz baja por mi culpa, por mi descuido, por mi fatal comportamiento inadecuado y frío frente al dolor ajeno.
Nunca se me vio llorar, nuca una lágrima toco mi rostro, nunca alguien me vio flaquear, siempre era el de la cabeza fría, el que guardaba compostura a las situaciones. Pero que va aunque el miedo me carcomía podía más el seco de mi rostro que el temblar de piernas o el pedir un abrazo. Sabes veo que este escrito habla de muchas cosas como si en la actualidad no las hiciera, habla como si esas hubieran sido erradicadas de mi corazón, y sabes lo difícil de la situación es que no se, pero creo que están latiendo aun y eso me hace original………………………….

Qué va! No hay nada más triste que una persona que no sabe expresar sus sentimientos, sus emociones. Que actúa indiferente, sin saber que en el fondo es una "pose" para disfrazar sus miedos. Tragarse las emociones puede producir "oclusión" intestinal y del alma. Madeleine