Sol en español.
Quiero divisar España, su cultura, su gente, pisar sus calles, y avenidas, respirar el aire de sus parques y encontrar una chica linda. Cuando iré no lo sé, cuando dirigiré me mirada a sus casas coloniales, su arquitectura que conjuga lo antiguo con lo moderno Tampoco lo sé. Y mientras mi utopía es dirigida a ello ¿qué haré? No me importa aún porque a mi vida como rocío y soplo divino ha aparecido más que edificios, calles parques; una bella, linda, tierna, inteligente, no hay adjetivo para describirla, sí, una mujer. ¡Que sol de mujer!
Pero me arriesgare, con mis cortas palabras intentare describirla: estas palabras no son recuentos, ni una estructura predefinida de un texto largo e intenso; tampoco lo he leído de un libro. Sólo sé, que pulula, proviene, nace, de ese al que llamamos corazón.
Una mujer sobria: definiría esto como atenta, cortés, juiciosa, un grado de responsabilidad copiada de los grandes valores adquiridos. Pero dirán son palabras muy frías para describir a tan bello ángel. La miro una y otra vez y digo, no, simplemente es el comienzo de un terremoto de mujer. Terremoto porque a quien llega le cambia la vida y ¿cómo lo hace? No lo sé. Pero como cautiva si que lo entiendo, porque yo ya lo experimente.
La defino en esta secuencia como una heroína; esa que siempre desde que eres chico sabes que te va a rescatar, que te llevara a volar, volviéndose la mujer que defiende y roba tu corazón. Esta heroína es la reina entre todas, con su belleza derrumba la maldad y con su espíritu valiente hace que se rompa el caparazón del corazón más duro. Quisiera ser un malvado para tenerla cerca y dejar que con su aroma de mujer encaminara mi vida por las sendas del amor.
Mujer diamante: se dicen que estos son los más duros y bellos, no hay comparación que describa su valor, que coraje el que tiene, que belleza y sobre todo que valiosa, es tanto que con sus amigos la ven como aquello que brilla y por tanto ejemplo. Es tanto el impacto que tiene que hace que todas las cosas oscuras tengan lucidez. No es un diamante en bruto, es uno que se ha sabido tallar a través de la vida, de las alegrías, amores, nostalgias, dudas, incertidumbres y sobre todo la elegancia y el porte.
Mujer de madera: siempre en todas las construcciones hay una viga fuerte, es la encargada de sostener todo el peso, a la que se le confía toda la responsabilidad; a ella todo se le fía, pues que mejor amiga, compañera, amante, que mujer tan completa.
Por último, lo que más me gusta es el sol, quiere decir que es la más grande estrella que habita en mi cielo, ese que ella misma me construyo, al principio yo tenía mis tormentas; nubes que se Tatiana a muerte; huracanes que me tenían el corazón desolado, temblores que me angustiaban y deterioraban mis firmezas, mi núcleo de vida el corazón estaba confundido, parecía una roca inerte al que nada le afectaba, y sobre todo frente a las mujeres. Pero fue ese sol el que alejo las nubes, seco los mares, así no se formaron nuevos huracanes, desintegro la roca y ahora vuelve a latir, tanto que quiero que ese sol sea la luz de mi cielo y nunca quisiera que se alejara de mi vida. Ese sol es mi bella y linda españolita.
Este fue solo un pequeño recuento de dulce ternura, mis palabras hoy fueron toscas pero el próximo veras lo dulce que pueden ser………

Qué maravilloso es estar enamorado, verdad? Me alegro que hayas encontrado tu sol y ojalá te mantenga el alma "calientica" por mucho tiempo. Me hiciste acordar con tu descripción de mi primera muñeca, la bauticé "Solestrella". A mi marido le pareció un nombre charro. Pero a mí me parecía lo máximo. Un abrazo. Madeleine