RAICES DE LA PERSONALIDAD.

Es necesario para cultivarse en la vida, sin sentir miedo ni perder los horizonte, reconocer en mi un ser que tiene ganas de autotrascender; que se cultiva como pleno hombre responsable con plena seguridad de su hacerse humano, de valorar lo simple y lo complejote la vida, aceptarse y tener buen autoimagen.

El hombre desde pequeño ha tenido la grata idea de cooperar responsablemente en su formarse, para ello comprende varios pasos que son vitales:
1. autoconciencia
2. poder reflexionar
3. poder detenerse
4. optar por una solución
Pero también implica todo este proceso el reconocer los factores que influyen en su crecimiento como: la herencia, el ambiente y la educación recibida; una respuesta personal al propósito, teniendo plena seguridad de lo que se es. Lo que se puede hacer.

Todo el evolucionar humano implica seriedad y serenidad para afrontar la vida, viviendo no el tiempo como simples segundos, sino reconociendo la vida como millares de experiencias labradas y concebidas. Para todo ello se necesita una firme actitud que comporta al interior organización; que centren una vida humana concreta; que reprsente una situación real objetiva; un proceso concreto que se presente para combatir lo negativo. También una percepción y reacción que actúe al externo e interno trayendo seguridad y semblante asimilado.

Cuando se mejora la autoimagen es claro que se mejora la persona y viceversa. La autoimagen encierra la totalidad del hombre: lo que siente, piensa, espera, quiere, Ens., es toda una profunda valoración de sí mismos. La autoimagen es la acumulación de experiencias a la par de varias cuestiones vividas que claramente se enraízan ene. Hogar; los premios y castigos recibidos que actúan luego en la vida concreta, que van dirigiendo las conductas y produce sentimientos determinados, así, se crean reacciones que son manipuladas por las actitudes y confirman nuestra autoimagen con consecuencias nefastas ç. Ejemplo claro es deterioro total o parcial de la personalidad.

El contrario de la imagen fría y degradante, es una autoimagen positiva que me haga libre; me haga reconocer amado y aceptado; que pueda tener la capacidad de evaluarse y reconocer cuanto autoconocimiento se tiene, de tal forma que que se sienta plena felicidad.

EXPLORACIÓN DE LA PESONALIDAD.

la personalidad en palabras sencillas y comprensibles se define en el típico pensar, sentir y obrar de una persona, que conlleva conducta externa a como me ven. Sentimientos que surgen del exterior y se dirigen a otros y, actitudes originarias que comportan la autoimagen.

El hombre muchas veces no tiene una clara visión de sí mismo y de todo lo que no utiliza, algunas veces por falta de estímulos o por verse proyectado hacía el futuro. Tal hace que cree una serie de inseguridades y se plantee encima misterios y enigmas que vana producir ahogo; tendiendo a sentirse inferior, tímido, inaceptado, y con grandes deficiencias a nivel cognoscitivo, de su mundo real como de su mundo interno.

En la vida existen cosas difíciles de entender y, el hombre. Pues este quiere ser igual a todos, pero en nada se parece a ellos. Quiere expresar las mismas palabras y los mismos sentimientos ç, peo se da cuenta que reacciona con actitudes completamente diferentes y variadas frente a las situaciones; llámense complejas o sencillas.

El hombre generalmente, rivaliza con muchos sentimientos que se hacen incontrolables e inservibles, lo hacen quedar bien o mal; por ellos lo juzgan o lo alaban; lo ensalzan o pisotean; porque cuando hace falta pleno conocimiento de los mismos acarrean toda una falencia; por un lado de expresión; por otra de expresión; y en grado nefasto de negación y muerte de los mismos.

Los sentimientos pueden verse en su valor moral, como medio para abrirse a la sociedad y disfrutar e interactuar con seguridad o como un esclavo que se vuelve marioneta y vive el rechazo, abandono, teniendo que hacerse el sordo frente a esto. Utiliza mecánicos de defensa que lo hacen reaccionar, sustituyendo para sentir bienestar, también utiliza la racionalización o un pensamiento autista que lo aleja del mundo. Todo ello por un miedo a aceptarse a sí mismo y conocerse para tener control y combatir sus miedos.

En toda esta distorsión de la realidad, hay dos formas para expresar la realidad personal siendo:
el indirecto: por medio de sentimientos y conductas
el directo: implican un análisis de nosotros mismos, el releer nuestra historia y sentir que en muchas partes son valiosas

CONTROL DE LA PERSONALIDAD.

Mejorar al hombre es sin duda mejorar su autoimagen. Un hombre que generalmente tiende a sobrevalorarse de forma positiva como negativa, lo temible es que prima la segunda. Pues hay miedo a caer en una sobreestimación que se carga en puro egocentrismo o su opuesto que es toda anulación y rechazo de sí mismo, en pocas palabras el hombre le teme al amor. No sabe cual es la manera más correcta para expresarlo, vivirlo y experimentarlo.

Cuando nos detenemos a explorar nuestra personalidad, ya sea por costumbres, pero frecuentemente caemos en el “yo mal”. Comienza la comparación que se nos asemeja a todos y a nada, de lo cual es poca la valoración de mí mismo. se cae en la tendencia de minorizarnos frente a otros.

Como es de importante sentirme seguro, tener pleno control de mi personalidad, sentirme a gusto con ella, porque me refleja vivo, alegre, responsable y borra el sentimiento de sentirme mal, de alejarme de sentimientos que percibo como distorsionados. El propósito allí para mejorar se edifica en el autoamor. Se enfrenta primero el egoísmo que en primer lugar me condena y me sofoca, para emprendeer el nuevo paso que es creerme amado; sentir que soy importante en un grupo; que hay gente que me quiere y se preocupa por mí; concluyendo, que soy vital, que mis cualidades y dones los puedo explotar para ser feliz personalmente; como para hacer felices a otros que me necesitan.

El autoamor, me hace ver humilde y no orgulloso; me hace valorarme y disfrutar de las cosas sencillas. Es allí, donde comienza la autoaceptación personal y donde puedo sentir el amor de Dios que lo entrega todo por mí; como respuesta me amo, lo amo y amo a mi prójimo. Porque lo importante del autoamor es creer en sí mismo, como un “yo propio”; con valor insustituible, único y que el ser que tengo y soy, es dado por el amor de Dios.

El autoamor no me encadena, sino que me invita al actuar por sí mismo a decidir con seguridad, con conocimiento de situación, tomándose como parte vital de la decisión.

El autoamor ayuda a cortar la intracrítica, que es compararme y decir «es que yo» «es que yo no tengo a…», «es que él si tiene…» «es que él es mejor amigo, pero yo no…». El autoamor hace resurgir todo el potencial que tengo para darme a los otros y para sentirme a gusto. El autoamor es sanar, hacerse afirmar como se es: como persona valiosa, también es reconocer todo el amor que se me ha concedido a lo largo de toda mi historia. Sin el autoamor sigo inmerso en la población de las tristezas y en la ciudad de las amarguras.

APLICACIÓN PERSONAL.

Generalmente, se espera de un sacerdote que sea trabajador, líder, comprometido con su comunidad y practique el ecumenismo. Que es le diálogo con otras religiones. Pero para hacer todo lo anterior tien que tener bases sólidas, que lo dispongan a ser una persona: sería y sin oscuridades, que posea una excelente autoestima, que recree buena imagen, conocida por su exterior como por su interior, es decir, por sí mismo. un presbítero, por el ritmo de vida que lleva y con las situaciones a las que a diario se enfrenta, que al final encierran todo un juego de sentimientos, debe tener diferentes colores en el rostro, para conmoverse con los que lloran la perdida de un ser querido o por el contrario lleno de alegría con la pareja que contrae matrimonio.

Yo he encontrado en el texto más que simples palabras, pues allí está plasmada toda la experiencia, que es valida cuando puedo hacerla parte de mi vida y sobretodo del proceso que se lleva en el seminario. He practicado varias de la propuestas que el libro hace para aplicar, comprendiendo lo poco que me comporto ante diversas situaciones de las cuales me dejo llevar sin responder, de forma acertada, para que no sea desorientada, o salga al luz cuando no se deba utilizar, estamos hablando aquí de las respuestas: asertiva, pasiva y agresiva. Tan es así, que lo leído y lo aplicado me hace reconocer la situación, evaluarla y tomar una decisión que represente el comportamiento más acertado a tomar y que sea reflejo de alguien que se está formando para el sacerdocio.

Me presta los siguientes aportes:
para conocerme y reconocer lo que pienso; para ello puedo apoyarme en mi historia personal descubriendo los elementos que poseo.
Yo no soy el único que se evalúa, el mundo también lo hace.
Hay miedos en mí, que muchas veces no son propios, sino que se hacen hereditarios cuando no los comprendo.
Yo no soy en gran parte el que me hago responsable de mi hacerme como persona, para ello tengo que seguir trabajando el autodominio.
Para adquirir responsabilidad frente a las situaciones, seguiré los siguientes pasos: 1. ser consciente. 2. reflexionar. 3. detenerme. 4. optar por una decisión.
Cuando me ciego a creerme una situación, eso puede volverse una seguridad negativa, es decir, que lo anterior implica un verdadero discernimiento, para no hacer de lo que no quiero una seguridad que no me ayuda sino que me confunde.
Los sentimientos no hacen parte de simples sentimentalismos, como peyorativamente se les trata; ellos implican el autoconocerse para saber como se puede actuar y desarrollarse frente a las diferentes situaciones.