LA IMPORTANCIA DEL TESTIMONIO
NOMBRE: HERNAN FERNEY RODRIGUEZ G.
LA IMPORTANCIA DEL TESTIMONIO
Mis ojos no se apartan del Señor,
Porque Él saca mis pies de la trampa.
Mírame y ten compasión de mí,
Que estoy sólo y desvalido.
Afloja lo que aprieta mi corazón
Y hazme salir de mis angustias. (Salmo 25,15-17)
Aunque no entiendo porque existe el rencor tan inmisericordioso entre los hombres, mi corazón arrebatado no se atreve a juzgarlos. Auque el alma se me sale a pedacitos por sentar una voz de protesta, sé que en esos hombres hay personas meritorias que vale la pena apostar por ellas. Por otro lado, veo la maldad en sus ojos y más que asustarme estoy esperando el día en el que ataquen, de tal forma, que este precavido y pueda sustituir esa ausencia de bien por el bien perfecto, demostrando que más vale luchar sin armas, que pretender por el contrario hacerlo.
No hay crimen más perfecto que quitar la furia y el rencor a ese ser que lo siente. No hay como el sicario que en vez de utilizar armas, utiliza palabras de muerte para que se vuelva a la vida. No hay ladrón mejor recompensado, que el que roba almas y corazones del pecado y los entrega como botín al Reino de los Cielos. No hay hombre corajudo y testarudo, que aquel que mostrando el sufrimiento con agrado lleva a la liberación de un pueblo; sin nunca alzarse en armas, sin construir un ejercito de tropas armadas, empero, si reuniendo almas desconsoladas que no querían apartarse de un futuro más digno donde, en primera instancia, no se dejará proclamar lo que ellos tenían por esperanza, su Dios. Ese que en las más duras batallas siempre los acompaña, que con su insuflo llama a la vida y que aun en el mayor escombro está apoyando, des-mitificando el dolor para transformarlo en esperanza de un mejor mañana.
Inútilmente, por acceder a la guerra, sólo su divina providencia acompaña. ojos empañados no pueden soportar solos, las fuerzas sin el se vuelven vanas. El corazón aún inquieto no quiere dar vuelta de hoja y seguirá hasta la muerte, no le teme, por el contrario, la abraza. Pero sin más reparo, sólo quiere que está guerra acabe, pues muchas veces son los cementerios el hotel donde reposan hombres de las más grandes generaciones, que viviendo la misma guerra lucharon por una patria igualitaria y alejada de toda opresión y por supuesto por la valiosa dignidad humana.
No hay pueblo que camine solitario, no hay rebaño que no albergue la idea de un pastor. Siempre, inevitablemente , habrá un líder. Un líder con compromiso, con tesón, como se diría vulgarmente con los pantalones bien puestos. Un líder que ante las primeras dificultades no salga corriendo. Un líder que con sus palabras transmita magia y que con su testimonio irradie esperanza en la batalla. Un líder que conozca por quien lucha y con quien lucha, pero que eso no le impida montar la más estratégica batalla. No hay que ser: alto y fuerte, no hay que ser “macho cabrio” o “factor dominante”, no. Hay que ser hábil y creativo con lo que se tiene, desnudar el corazón y confiar, pues la confianza en lo que se cree hará que es, sea, y sea verdad.
Y esto anterior lo entendió un pequeño hombrecito: Mohandas Karamchand Gandhi o Mahatma Gandhi (1869-1948), líder nacionalista indio que llevó a su país a lograr la independencia mediante una revolución pacífica. Donde lo que primaba era el respeto. Tanto que entro en una desesperación el imperio opresor, que lo llevo a retirar sus tropas y declarar la libertad como pueblo independiente.
Y sólo con una palabra que lo alentaba a él mismo y a su pueblo: “hay que abrazar la verdad” una que lo llevo al sufrimiento, que lo hizo ayunar una y otra vez, que le permitió soportar atroces golpes de los que nunca se quejo. Porque más vale no un hombre que cambia su dolor por el de otros, sino que entendía el testimonio que este acto albergaba. Forjándose, este sufrimiento como el más puro ejemplo para su pueblo y permitiendo que ese abrazo a la verdad estuviera por encima de cualquier opresor u opresión. Gandhi: La libertad sólo debe ser conseguida y consentida si nosotros como pueblo no tenemos que pagarle con la misma moneda a nuestros opresores (película).
Busca un hombro o una mano amiga para refugiarte, allí estarás seguro mientras pasa la borrasca y reanudas tu marcha. No temas, refugiarte, apoyarte, no es signo de dependencia o de derrota. Es solamente hacer la pausa, es tomar uno segundos para recuperar las fuerzas perdidas . Por que desde el silencio y el testimonio se loran más cosas que con un fusil apuntando la cabeza de un niño. Pues el hombre tiene un sentido claro en el mundo. Para comprender ese sentido, basta saber que un ser situado significa que su propia mismidad o conciencia interior reflexiva se relaciona con lo exterior. Así ”ser situado” equivale a tener una relación de presencia de mi yo, ante el mundo, no como mero espectador pasivo, sino como sujeto que activamente expresa y convierte a ese mundo de objetos en lo que llamamos “naturaleza humanizada” o cultura objetiva. A su vez, ese mundo tocado de lo humano se interioriza en mí y me lleva a expresarlo a mi modo; y así, la exterioridad dada a mi conciencia, pasa a ser exterioridad significada o mundo con sentido. Esa es mi tarea de “hombre como situado en el mundo” ; hacer cultura o humanizar al mundo, lo que tiene mucha aplicación cuando de trata de evangelizar la cultura o inculturar el evangelio. Siempre con una mirada a distancia y luego con un acercamiento donde se transmita el testimonio sin agredir a mi prójimo.
