ensayo sobre la condición humana actual
LA CONDICIÓN HUMANA ACTUAL
La historia defiende que su base de estudio es el hombre, uno que se mueve e interactúa con otros hombres. ¿Por qué el hombre? Porque es el que le da el sentido a las cosas, el que puede crear y destruir, en sí, el único que le da limite a las cosas y al pensamiento. La historia se dio cuenta que ella había perdido un gran terreno al sólo hablar de un hombre que actúa en sociedad y no en contexto. Más allá de una fecha o una crónica (bases de la historia en un principio, antes de que se hablara de una historia que debía ser pensada) había postulados, sentimientos y encuentros que lo llevaban a desarrollar o echar algo a pique, por tanto la historia perdió todo el poderío que tenía descubriendo que otras fuentes de pensamiento, acomodadas como ciencias veían más a fondo al enigma de siempre, el hombre. Y además al ya no fijarnos en datos y fechas exactas, podemos leer al hombre desde un visión un poco más pensada (reestructuración de el sentido y concepto de historia; Lucien Febvre), que determina que el hombre por si sólo no cambia, sino que son las influencias leídas distinto pero con el mismo propósito de su tiempo la que lo cambia. Un hombre que siempre ha vivido como esclavo.
¿Qué ha pasado con éste hombre?
No hay nada más fácil que ver. El hombre con su ir y venir demuestra que lo que se propone lo cumple, tanto, que ya no sabe como salir de ello. ¿Pero de qué estamos hablando? De su “libertad, y siempre que una frase o palabra es acompañada de comillas es porque es una cita a otro autor respetando sus derechos o también se le hace a una palabra que lleva un poco de verosimilitud o sarcasmo. Esta palabra “libertad” esta bajo comillas, porque el hombre que está instaurado en la historia buscaba su “libertad”. hoy habla que la ha encontrado. Lo difícil es que el término “libertad” nunca fue entendido, sino malversado (entendido como un error categoríal) el hombre se siente libre porque es ocioso, va y viene sin significado, sin objetivos, sin proyectos de vida, se siente tan libre que ya no tiene que pensar, sino saber manejar. Ya todo lo ha hecho su tecnología. Y ese ocio lo define como libre, cosa que su ascendencia no hubiera podido llevar a cabo.
Claro que este ocio o llegar a funcionar como libre a pasado y aún pasa por un “valor” que el mismo hombre ha ganado en la sociedad. Hoy el hombre parece un producto que viene y va de mano en mano, algunas veces utilizado y otras veces degradado, no visto desde su condición de hombre con cualidades y valores. Bien lo decía Fromm su “valor” reside en el precio que puede obtener por sus servicios, no en sus cualidades de amor y razón ni en su capacidad artística (p 9) un hombre no definido como único y valioso. Ese producto hombre se adquiere en cualquier almacén de cadena, expuesto con otros veinte mil productos. Se ha vuelto el producto más interesante por conseguir, porque como cualquier muñequito y súper héroe responde con las mismas frases y acata cada vez más órdenes. El hombre se tomo a pecho el comercial de Doloran, en sentido que a cualquier orden que se le da, responde: “sí señor”. por ejemplo: ¿vas a trabajar para mi sin renegar hábil y eficazmente? “sí señor”, ¿serás manejado por tu utilidad y no por tus valores? “sí señor”. Esa es la clase de hombre libre que sólo con decir “si señor” o dar clic a una máquina ha encontrado libertad.
Empero, el hombre podría refutar y decir es que mi libertad no sólo es responder monótonamente, ¡también me doy los gustos que quiero! Error. El hombre se ha transformado a sí mismo en un bien de consumo, como tal, que da sentido a su vida. Ahora si, hablamos del hombre ideal; Fromm dice: uno previsto a encajar sin roces en la máquina social; hombres que puedan ser guiados sin fuerza, sin líderes, impulsado sin metas (p 9) ya no hay que utilizar la violencia física (el látigo de los egipcios) o insultos verbales (racismo), simplemente hoy se convierte todo en imágenes y cuentas jugosas, vistas desde la publicidad. Que recrea más daño y deteriora más las mentes por medio de imágenes e ilusiones de vivir, que lo que harían golpes sin control. Crea mayor necesidad en los hombres. Tan es así, que el hombre ya predica otra religión, la religión del dinero, Los dinerómanos, esos seres dominados por el afán de lucro. Expone E. Ferrer Sus bases son ser narco-consumidores, seres consumistas. Es decir, la economía convertida en cosa: la ley suprema de la mercancía. La pasión por comprar, al servicio del egoísmo colectivo, la ambición de poseer, tan ligada a ala avaricia, alternada con la del tener, tan asociada al gasto desenfrenado y a la glotonería. No es un hombre que se da gustos, sino al que se le crea necesidades infames y para lo cual el es también la necesidad de otros hombres.
Podríamos hablar de la máquina del hombre como expone Fromm: los hombres son cada vez más, autómatas que fabrican máquinas que actúan como hombres y producen hombres que funcionan como máquinas (p 13) es un hombre al que se le ha metido fuertemente en el cerebro condicionamientos, lo que en psicología se llama condicionamiento clásico, seres que respondes a estímulos. Se le trata como una máquina que responde en sentido como la computadora aun sistema de ceros y unos y no entiende más que esos caracteres. Responde como una máquina que baja la cabeza, que se arrodilla y no le es bueno levantarla, pues eso ya implicaría que se revelara. Besa los pies de los ídolos que el mismo se ha creado. Cito a Fromm: con anterioridad se dijo Dios está muerto y hoy se puede afirmar que el hombre está muerto (p 14). Estamos en un plano de hombre sin sentido, cambiando y sustituyendo el valor y significado propio de un léxico humano por uno binario de respuestas anteriormente expuestas en la mesa.
No habrá una nueva ilustración, entendida en pos de volver al camino, si primero no hay una aceptación del error, de la falta de autoamor, de la falta de los autos positivos en la vida. No habrá cambio ni luz, si no antepongo a todo la dignidad humana, entendida desde Dios o no, porque dignidad abarca los dos sentidos y siempre irá en pos de darnos un significado propio de lo que somos en realidad, de el conocimiento propio del sí mismo. amor, verdad y justicia tienen que sustituir; ocio, consumismo y poder. En ese cambio el hombre podrá afirmar que no es una máquina, que por el contrario, encontrara una persona sensible, pensante, con objetivos, con dignidad humana, con proyecto de vida y en busca de el fin último de la existencia, la felicidad.
El propósito retórico es argumentar que aún en la incubación en que se tienen al hombre, puede salir, ya siendo máquina, no tiene nada que perder. De aquí en adelante simplemente ganará la condición de hombre. Dejará y partirá por fin su historia misma, que siempre fue la esclavitud; anteriormente esclavitud sin derechos, y hoy, una esclavitud robotizada, un funcionamiento por caracteres binarios.
Educación en valores, en arte y una devoción por sí mismo, que permita no el egocentrismo, sino el creer en su condición de hombre servicial y que crea comunidad. ese es un fin que se plantea un hombre y, no un fin, que se plantea una máquina.
HERNAN FERNEY RODRIGUEZ G.

felipe mendoza dijo
concordancia con el escrito, agregar que el ocio es sano, si sabemos ocuparnos de él, lamentablemente el hombre de nuestro tiempo poco sabe que hacer con este tiempo "libre"; una simple mirada a nuestro alrededor -y a nosotros mismos-, y veras que ese pequeño tiempo que te permite el sistema hoy, lo utilizamos para idiotizarnos más (ejemplo clásico, la pose del adiposo echado en un sofá viendo tv basura) o autoeliminarnos (ejemplo clásico,en un boliche quedando borracho hasta quedar rancio). Vías de escape que te ofrece el sistema, que solo sirven para mantener tu mente sedada y tu cuerpo inútil.
4 Diciembre 2008 | 06:37 PM