VICTOR FRANKL: mucho más que simples vivencias.

A la hora de empezar a escribir un texto el escritor piensa o pide una premisa; idea o tesis que quiere y ha de exponer en su escrito; tal pregunta le permite dar un sentido al texto a crear. Lo difícil de este caso en especial es, que la premisa es el “sentido”, un sentido en Auschwitz. Un campamento donde lo único que te acompaña día y noche es la muerte que en cualquier momento te va a llamar, la muerte que no te deja sólo ni para respirar. Esta búsqueda la aproximamos al sin-sentido. Entendiendo el sin sentido en el poco tiempo que me doy para valorar: la vida, las personas, el mundo y sobre todo el hombre que es en sí mismo. Pues las carencias y la falta de esperanza y de ánimo por un mejor mañana se divisan cada vez más lejos en tan precarias condiciones.

La mejor definición del sentido es entenderlo como una enfermedad malograda al sin-sentido. Palabras un poco confusas pero interesantes para ir debatiendo en este escrito. ¿Cómo puedo entender que el sentido es una enfermedad? Fácilmente, cuando se padece una enfermedad está lo que hace es ir debilitando paso a paso y poco a poco tu salud. Comienza como virus insignificante y luego se transmite a través de todo tu cuerpo, hasta que ya no puedes soportarlo más; tienes por obligación que asistir al médico. El interrogante por el sentido trabaja de la misma forma, comienza como una pequeña pregunta que te va conduciendo a muchas más preguntas y no te deja actuar libremente, hasta que te absorbe trágicamente sin que te des cuenta, o cuando te das cuenta, ya es demasiado tarde. Pero ¿no entiendo por qué el preguntarse por el sentido se puede ver como algo trágico, no es en consideración bueno preguntarse y cuestionarse por él? He creído que no es nada bueno. ya que, ésta búsqueda del sentido va a hacer que te confrontes contigo mismo, te confrontes con lo que has sido, con lo que has aprehendido y dejado de aprehender, con las personas que te han criado, con tus generaciones, con la humanidad, con el mismo hombre, y sobre todo con lo que puede ser sensible para ti. El que te cuestione el sentido de lo que haces y debes hacer producirá al principio una ira tan enorme que pensaras que siempre has vivido sin sentido, no sabrás explicar y no entenderás como has podido vivir toda esta vida sin hallarle un sentido propio a tu existencia; has vivido la malograda vida del sin-sentido.

Pero todo no es tan malo, algunos después de descubrir su vida la toman con burla. Una que se hace tan cruel que ya no sufrirás por la muerte, sino, que por el contrario, te reirás de ella. Como expone en sus memorias sobre Auschwitz Frankl: La muerte vive con nosotros, en un momento puedes estar del lado de los vivos ayudando a matar, pero en instantes te encuentras como la victima, al que van enviar al otro mundo. Y es que burlarse es lo único que puedes hacer en una situación precaria donde sabes que las cosas no pueden estar peor. Por ello cuestionar mal al sentido me da como resultado el sin-sentido, enfrascándome, en una vida de sufrimiento y dolor. La burla es lo que me recupera de la enfermedad. Es tan fuerte que tu puedes encontrar el sentido más profundo en un simple cigarrillo; el disfrute y deleite total, viéndolo con otros ojos aquí se ve la vida con un sentido sarcástico rebajada a un minúsculo humo que proporciona insuflo de vida al espíritu abatido.

¿Por qué se llega hasta estas instancias de apego de lo “superficial”? porque tus sueños aunque tratabas de guardarlos debajo del saco hasta lo ultimo, siempre encontraba una y otra requisa, donde el panfleto cada vez estaba más lejos y perdido. Allí, en las manos de un hombre del SS iba tu ilusión de publicar un libro. Como lo vivió en carne propia Frankl. Sentía que todos sus apuntes ya no podían estar arrebujados a su pecho, teniendo que ser aparcados fuera, en la nada. Una situación como la que se sufría en Auschwitz no permitía que soñaras y mucho menos que tuvieras metas u objetivos ni apegos a algo que en ese momento no fuera material. Lo más cercano a ello era tratar de cambiar cigarros por sopa; gran y enorme objetivo para seguir sobreviviendo y llevando tan horrorosa carga a cuestas. Si hubieras tenido algo a que apegarte como Frankl a su libro, hubieras (algo material, en caso dado superficial), tal vez, resistido un poco más la dura tarea que te esperaba a diario, trabajar como un vil esclavo. Después de un tormento vivido a tal extremo como lo fue Auschwitz tu no tendrías porque creer nuevamente en los hombres y en nada, de que serviría valorar a unos que en tu misma condición humana deciden si vives o mueres con un simple girar del dedo a la izquierda o a la derecha. Por eso los grandes expertos en el rencor y el perdón afirman que el perdón siempre será lo último, ese paso que tiene que ser bien labrado para que sea sincero. Perdonar a los opresores de vida y de sueños será una transformación muy difícil del corazón y preferirás seguir viviendo en el sin-sentido para nunca más recordar esos martirios que los mismos hombres te proporcionaban, a los que tú, en primera instancia, también querrías proporcionar martirios para que supieran en carne viva lo que se siente.

Asfixiante situación, tu no tendrías la fuerza para mirar a uno de esos guardias a los ojos y no hacerlo con total desprecio, con la más aberrante incomprensión y con la sangre que te hierve por hacerle lo mismo. Pero más allá de eso, aún en las peores situaciones, tú reaccionarias como una persona consciente y te detendrías, aunque, el hedor de verlo muerto te impulse. Éste momento fuerte permite pensar que tú al no cometer tal crimen y pararte en el intento, entiendes lo duro que es sufrir, empero, consciente que tu vida si tiene sentido y uno muy propio; ser para otros un hombre altruista y no un troglodita que lo arregla todo a golpes pensar permite que después no te estés lamentando toda tu vida por el haber abatido y llevado a la muerte Por ti. No hay nada que atormente tanto al hombre como la culpa. El mantenerte frió aunque sea escapando con la burla permitirá una clara valoración de ti mismo. Valor le darás a tu vida y a la de los que están cerca de ti, eso es lo que le da significado al que seas hombre. Me valoro mucho más cuando valoro a otros. Ponemos en marcha la enseñanza de Jesús, respetaos unos a otros, amaos unos a otros y de la misma forma amen al Padre y como el Padre también ama a su creación. Lo que quería decir es que la única forma de llegar a encontrar sentido a nuestra vida era formando fraternidad y fuertes lazos con las demás personas. En Auschwitz era fácil hacer fraternidad todos querían apuntar hacía el mismo lado y era que nadie muriera. El respeto y valor inmenso que tiene la vida.

Lo que nos marca y define como hombres muchas veces son las experiencias que acontecen en nuestra vida, aunque pareciera que muchas experiencias no nos gustaría vivirlas por las consecuencias trágicas que ellas mismas ocasionan. Pero lo importante es que la experiencia te va a hacer compaginar y entender mejor el rumbo de la vida y no te dejara que te zozobres y te desvalores, sino que entiendas el maravilloso significado que es vivir para aferrarse a la vida aun en las más precarias condiciones. La experiencia de haber vivido no te la va a robar nadie ni aunque este en sus manos tu vida. Eres único y tienes tanta dignidad que nadie te la robará, simplemente es que tu encuentres el sentido propio en ti mismo.

Cuando asistas a una consulta psicológica o de logoterapía siempre pregunta primero que experiencias ha tenido el profesional y por ahí comenzaras a juzgar como puede el ver tus recuerdos, pues no hay nada mejor que aquel hombre que no te juzga, sino que por el contrario, te da las pautas con base en su experiencia para abordar la adversidad. Camino importante para encontrar la verdad de tu vida y descubrir el gran enigma que eres. Grosso modo, tu no eres simplemente importante; créete alguien muy importante, valora y ríe de la vida, pues, la risa nunca morirá. Ríe del sin-sentido, toma distancia de él, analízalo para que te acerques más al sentido propio. Y cuando salgas del Auschwitz de tus recuerdos, siempre ten como meta, ayudar en la búsqueda del sentido de los que te rodean, en reciprocidad por el sentido que ellos le han entregado a tu vida. Para abordar a Dios no se puede hacer individualmente, por el contrario, se pide que accedas a él formando comunidad. La fe es a su vez ir marchando con otros por un camino que tiene sentido, gracias a bases en el amor y la verdad.
HERNAN FERNEY RODRIGUEZ GARCIA